El mundo del alma y del espíritu, el mundo interior, el mundo de la evasión de la realidad y de la desconexión con lo evidente y con las certezas. Todo es inconsistente y frágil y el diseño es que sea así. La sensación de ser un médium al que hablan espíritus es en psicología ni más ni menos que sentir el veneno del inconsciente que paraliza el consciente y toma su lugar. La autopercepción se obstruye, la imagen que tienes de tí mismo se difumina y se esconde en la nada pero desde luego que la humildad exige respeto.
Cuando la percepción de la realidad aumenta alcanzamos a conocer lo divino dentro de cada parte de la creación, ésto cae como una lágrima porque la materia es el cuerpo y el dinero y ésto supone ser siempre joven y no ser pobre. Se entiende que el estado ideal del hombre es el joven rico ( lo que produce mucha envidia cuando la gente sencilla se encuentra con un sujeto así) pero alguno ha sido un joven rico y no ha sido feliz y luego más tarde encuentra la felicidad siendo un hombre maduro que vive con modestia.
La soberbia es la serpiente de Satanás, el diablo es altivo y arrogante y el hombre que se asemeja al diablo tiene grandes deseos de riqueza, lujuria y poder y nada le parece suficiente y no piensa conformarse con poco o con una parte. Las redes sociales vuelven a la gente avariciosa y engreída y este profundo egoísmo se transforma en envidia y resentimiento si no se encuentra satisfecho y al final la gente es mala porque no sabe ser humilde.
La humildad es la base del conocimiento espiritual.

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