Emily Durkheim investiga la conducta social desviada en nuestras sociedades. El desviado social no es en absoluto un delincuente y lo que él hace no es de ninguna manera un delito ni está penado por cárcel, multa o prisión y en algunos casos su conducta desviada puede llegar incluso a no ser reprochable socialmente debido a la tolerancia y a la permisividad de la sociedad. El alcoholismo, el consumo de drogas y pornografía legal son conductas sociales desviadas pero que sin embargo no son delito. Mención aparte ahora el consumo de prostitución que está pasando de ser conducta desviada a directamente delito pues se puede modernamente inculpar al cliente que contrata servicios de prostitución cuando antes no era delito ( sólo conducta social desviada) Asimismo la tenencia de pequeñas cantidades de droga para el consumo tampoco está penada pero el consumo de drogas, de alcohol en exceso y de pornografía legal aunque no son delitos se consideran desviación social. De la misma manera el excesivo uso del móvil, las pantallas y las redes sociales también se consideran conductas sociales desviadas, lo que sucede en este tiempo es que se está normalizando mucho interactuar tan sólo en un entorno virtual y lo que a priori podría ser un autismo patológico modernamente ya no lo es. Podríamos atrevernos a asegurar que incordiar por las redes sociales y ser muy pesado ( sin llegar a incurrir en delito de odio ) es una conducta social desviada pero que todavía no es delito, también se está normalizando mucho ésto.

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